5.2.14

PETA, grupo de odio

En varias ocasiones me han preguntado por PETA (People for the Ethical Treatment of Animals o Personas por el Tratamiento Ético de los Animales), sus dirigentes, la crueldad animal e incluso el cariño que le podemos tener a las mascotas. Reúno varias respuestas.
Ingrid Newkirk, fundadora y presidenta vitalicia
de PETA. Aunque ha declarado que desea que
las mascotas se dejen de criar hasta que especies
como gatos y perros desaparezcan, lo oculta cuando
un periodista que la va a promover, en este caso David
Shankbone, lleva a su perrito a la entrevista.
(Foto GFDL de David Shankbone, vía Wikimedia
Commons)
Creo que PETA y su inspirador, el filósofo Peter Singer, son fanáticos irracionales, y muchos de ellos crueles, misantrópicos, terriblemente incoherentes y peligrosos. Su odio al ser humano parece mucho mayor que su amor a los animales. Es una organización a cuyas tácticas, dirigentes y portavoces se oponen incluso muchas organizaciones verdaderamente humanitarias y de defensa de los animales. Ha sido identificado por agencias de seguridad de EE.UU. como amenaza terrorista y su posición ante grupos claramente terroristas como el Animal Liberation Front es de "lamentar, pero no condenar" sus actos de violencia.

De hecho, el incendiario Rodney Coronado de ALF, que en 1995 confesó haber incendiado un laboratorio de la Universidad Estatal de Michigan y pasó casi 5 años en una cárcel federal de los EE.UU. por sus delitos, recibió un "donativo" ese mismo año de más de 70.000 dólares, 45.200 de ellos entregados al Comité de Apoyo a Rodney Coronado.

Hay una dosis enorme de hipocresía en sus acciones y sus posiciones son inflexibles, sin ningún matiz, sin recurso a la razón o la ciencia y sin considerar el contexto ni ningún problema de ninguna índole fuera de su vocación. Su única visión para cambiar las cosas es la policiaca: prohibir, reprimir, impedir, satanizar, destruir y violar. Y como la conclusión la tienen antes que la investigación, en más de 30 años de existencia nunca han admitido haber encontrado ni un solo laboratorio, granja, criadero o establecimiento de mantenimiento de animales que acepten que cumple los requisitos legales... aunque la mayoría lo hacen.

Como Greenpeace, PETA toma una causa con la que casi cualquiera estaría de acuerdo (luchar contra la crueldad contra otros seres vivos), y la retuerce hasta convertirla en otra cosa totalmente distinta, violentando el significado del lenguaje para hacer acusaciones brutales (usando sin medida palabras cargadas como "crueldad", "esclavitud", "holocausto", "asesinato", "brutalidad", etc.), exagerando temas pequeños para convertirlos en publicidad y proclamándose únicos legítimos representantes de esas causas, exigiendo, pese a ser minoría, que toda la sociedad se someta a las soluciones prohibicionistas que plantean sin diálogo ni posibilidad de moderación de sus posiciones.

El exceso propagandístico y retórico acaba trivializando los verdaderos delitos, la verdadera crueldad, la genuina psicopatía (que, en todo caso, yo encontraría antes en muchos profesionales de PETA que en Nelson Mandela comiéndose un filete).

Investigación animal

Por supuesto, es deseable y moralmente bueno disminuir el sufrimiento de los animales que los seres humanos utilizamos para diversos fines, e incluso el de los que aniquilamos porque son plagas o ponen en riesgo vidas humanas, pero eso no parece que se pueda conseguir con las tácticas de PETA, especialmente cuando buscan prohibir toda la investigación en animales, satanizando a quienes la realizan y condenando al sufrimiento a quienes se benefician de esa investigación (salvo que sean dirigentes de PETA).

PETA ha llegado a decir que la investigación en animales no produce resultados científicos válidos (en pocas palabras: que se hace para satisfacer los instintos de crueldad y muerte de los científicos psicópatas, no para obtener conocimientos). Pero la que fuera vicepresidenta ejecutiva de PETA, Mary Beth Sweetland, que se opone radicalmente y sin excepciones a la investigación animal, es diabética y diariamente utiliza insulina, que fue precisamente el resultado válido de investigación en perros. Su respuesta cuando se le confrontó con este hecho me parece un monumento a la hipocresía y muy representativa de las contradicciones de PETA: "Necesito mi vida para luchar por los derechos de los animales".

Vamos, que si usted es diabético y no lucha por los derechos de los animales, debería morirse.

Otro caso emblemático es el de la falsificación de los experimentos de Silver Springs, cuando de modo increíblemente malicioso se intentó destruir la carrera y la vida de un neurocientífico que ha ayudado a miles de pacientes.

Foto CC de Alex Pacheco, vía
Wikimedia Commons.
Esta fotografía fue escenificada en 1980 por Alex Pacheco, cofundador de PETA, con objeto de desprestigiar al Dr. Edward Taub y a la investigación que realizaba buscando enseñar a personas paralizadas a utilizar miembros que no tienen sensibilidad (es decir, que tienen neuronas motoras funcionales pero no percepción de tacto, temperatura o propiocepción) aprovechando la plasticidad neuronal.

Pacheco se hizo pasar por voluntario en el laboratorio de Silver Springs y, en una ausencia de Taub, colocó del modo más incómodo e incorrecto a los monos en las sillas que se usaban para los estudios (torturándolos de hecho él, Pacheco) a fin de provocar gestos de angustia y hacerles fotos. Esto quedó demostrado en dos juicios y cinco investigaciones independientes sobre las prácticas del laboratorio de Taub que, de demostró, no se parecían en nada a esta barbaridad escenificada.

Las acusaciones falsas de Pacheco se tradujeron en 119 causas contra el Dr. Taub por crueldad animal y no darle a sus animales un tratamiento veterinario adecuado. 113 de ellas fueron desechadas porque el veterinario del Departamento de Agricultura que hacía visitas sorpresa al laboratorio testificó que nunca vio las inhumanas condiciones de crueldad que presentaba Pacheco. Cinco cargos se desecharon en un segundo juicio y el último lo desestimó un tribunal de apelaciones. El Dr. Taub fue absolutamente exonerado de la trampa que le había montado la organización.

Las investigaciones continuadas por Taub luego de derrotar a PETA se tradujeron en la "terapia de movimiento inducida por restricción" (CIMT) que ha ayudado a muchas víctimas de accidentes cerebrovasculares y otros pacientes a recuperar el movimiento de miembros paralizados. Demostró en el proceso la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del encéfalo de regenerar neuronas y crear nuevas conexiones, toda una revolución en las neurociencias. Por ello, Taub recibió en 1997 el premio de Académico Distinguido de Irlanda de la UAB y el Premio William James de la Sociedad de Psicología Estadounidense, en 1998 el Premio como Científico Distinguido de la Asociación De Psicofisiología y Biorretroalimentación aplicadas y, en 2004, el Premio de Aportación Científica Distinguida de la Asociación Psicológica Estadounidense.

Increíblemente, más de 3 décadas después la foto sigue haciendo la ronda como si fuera una representación real de una situación de investigación, y gente que debería ser más rigurosa y tener una actitud más cuestionadora sigue sin enterarse de la verdad porque es más complicada que una impactante foto propagandística sin escrúpulos.

Si PETA o cualquier otro grupo radical "animalista" realmente quiere reducir la investigación en animales, sería lógico que ayudara decididamente a desarrollar una alternativa que nos pueda permitir llegar a los mismos resultados de investigación sin necesidad de recurrir a animales de laboratorio. Esto sería un gran trabajo científico en áreas como clonación y cultivo de tejidos, simulaciones computarizadas, uso de conocimientos genéticos y otros métodos que eventualmente podrían sustituir los estudios en animales... cuando las investigaciones son para beneficio humano. Habría que ver cómo se resuelve el problema de la investigación veterinaria en perros, gatos y otros animales domésticos que tiene por objeto beneficiar precisamente a otros perros y gatos. También deben hallarse mejores formas de reducir el sufrimiento del animal de laboratorio del que no se puede prescindir de momento (sedantes, mejores condiciones de vida en los bioterios, etc.), pero PETA ha dado para investigación, en los 34 largos años de su historia, sólo un millón de dólares. 1/30 de lo que fue sólo su presupuesto de 2012 que alcanzó la friolera de más de 30 millones de dólares. Por las manos de PETA han pasado cientos de millones de dólares que no han ido a investigar para eliminar el uso de animales, sólo para hacer publicidad prohibicionista... y financiar terroristas.

Ah, y para financiar a un engañoso Physicians Committee for Responsible Medicine, formado principalmente por personas que no son médicos pese a su nombre (Comité de médicos en favor de una medicina responsable) que se dedica a promover el vegetarianismo y el veganismo, y a difundir información cuando menos dudosa sobre los peligros que tiene el consumo de cualquier producto animal.

PETA mata

PETA puede gastarse, y lo ha hecho, miles de dólares para protestar por la crueldad de ciertos experimentos con gatos de la Universidad de Wisconsin, advirtiendo que un gato podría morir en los experimentos y llamando "torturador" al investigador, sin hacer caso a las distintas agencias gubernamentales y comités éticos de la universidad que precisamente existen para garantizar que la investigación se haga con el máximo respeto a los animales (mucho se ha avanzado desde el siglo XIX) y que aseguran que no hay tal crueldad ni ninguna acción reprobable o, menos, ilegal.

Matar un gato parece terrible a ojos de PETA, pero no lo es matar, digamos, a  1.045 gatos. Y 602 perros. Y a otros 28 animales de compañía diversos, todos liquidados con inyecciones de pentobarbital sódico.

Ésas fueron las cifras de los animales domésticos puestos bajo la "protección" de PETA sólo en 2012 y sólo en el estado de Virginia. Sólo fueron adoptados o rescatados por sus propietarios 15 perros, 9 gatos y 4 animales de otras especies. Y, desde 1998, la suma total de mascotas a las que PETA ha dado muerte es de 29.398. Su publicidad pretende que todos estos animales estaban gravemente maltratados, pero cualquier protectora de animales sabe que esas cifras no son representativas. En el pasado, gente de PETA ha sido de hecho condenada por el delito de tirar cadáveres de esos animales y acusados de crueldad animal después de matar a decenas de animales e intentar deshacerse subrepticiamente de sus cuerpos. Por el contrario, en lugares como Asturias, con pocos recursos y activistas dedicados, se ha conseguido implantar un cuidado de protectoras sin sacrificios, consiguiendo hogares para la mayoría de los animales abandonados.

No creo que se resuelva el tema de los animales arruinándole con pintura roja a una ancianita el visón que su fallecido marido le regaló hace 50 años y gritándole que es una hija de puta. No creo que se resuelva ningún problema robándose los pollos de un granjero que de eso vive legalmente y fingiendo "liberarlos" para que se los coman los depredadores locales. No se resuelve nada saboteando la investigación científica que beneficia a los humanos y a otros animales. Y ciertamente no se resuelve nada haciendo de lado los conocimientos científicos para actuar como inquisidores enloquecidos que se creen inspirados por dios.

El odio de Yourofsky

Yo quiero mucho a mi perro. Y a los perros que he tenido antes. Son mis amigos, parte de mi familia, motivo de mi preocupación por su bienestar. Me parece lo normal. La mayoría de la gente le tiene cariño a sus mascotas y no los ve, que diría Ingrid Newkirk, ama de PETA, como "prisioneros" o "esclavos".

Gary Yourfsky escenificando cómo entraría armado en un matadero de cerdos, luego de
señalar que "la violencia tiene su lugar" y que si alguien sale herido "es su culpa" por
agredir a a los animales en una entrevista para Veggie Channel.


Otra cosa es que a nivel genérico y ya no individual, alguien reaccione más airadamente ante el maltrato a un animal que ante el maltrato a un ser humano. Evidentemente quien ve a un cerdo y a un niño recibir un golpe y se indigna "igual" por ambos tiene un problema serio y probablemente es un misántropo.

De hecho hay animalistas que al tiempo que dicen rechazar la violencia contra los animales, disfrutan, celebran y promueven la violencia, el dolor y la muerte de otros seres humanos. Al respecto es relevante el discurso de Gary Yourofsky, el niño bonito de PETA y portavoz entre 2002 y 2005, condenado por terrorismo y al que se le prohíbe entrar en varios países, un sujeto cruel, obsesionado sexualmente y siniestramente malvado. Cito las palabras que dijo orgullosamente en 2005 en una entrevista con Claudette Vaughan para la revista The Abolitionist:
¡En el fondo, espero de verdad que la opresión, la tortura y el asesinato vuelvan multiplicados por diez a cada ser humano insensible! Espero que los padres disparen accidentalmente a sus hijos en excursiones de caza, mientras que los carnívoros sufren ataques al corazón que los maten lentamente. Todas las mujeres envueltas en pieles deberían sufrir una violación tan brutal que les dejara cicatrices para siempre. Mientras que todos los hombres envueltos en piel deberían sufrir una violación anal tan horrible que les arranque las entrañas. Cada vaquero de rodeo y torero deben ser corneados a muerte, mientras que los abusadores de los circos deberían ser pisoteados por elefantes y despedazados por tigres. Y, por último, deseo que la ironía lance la luz de su cabeza esotérica en la forma de investigadores de animales que contraigan enfermedades debilitantes y que se marchiten dolorosamente porque el dinero para investigación que podría haberse utilizado para su tratamiento se hubiera desperdiciado en la práctica bárbara y anticientífica de la vivisección.
Si ésos son los héroes y portavoces del movimiento de los derechos animales, algo anda muy mal allí adentro. Nunca he conocido un cazador, un torero, una persona del circo, a nadie que use pieles o tenga animales de corral a los cuales sacrifica para comer que tenga un odio contra los animales tan aterrador como el que expresa este miserable contra otros seres humanos.

No es alguien que pueda predicarle moral a otros.