Textos que ocasionalmente escribo en distintos lugares, Facebook, Ask, incluso respuestas a correos personales, reunidos en un solo sitio.
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13.10.16
12.10.15
Puto 12 de octubre
Un año después: He subido una segunda parte o complemento o seguimiento de esta entrada en el canal de YouTube "El rey va desnudo":
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Usted no se lo imagina, pero esto de tener nacionalidad mexicana y española, con abuelos por igual celtas que zapotecas, alcanza su punto más fastidioso el 12 de octubre.
En este día, aniversario de aquél en el que ocurrió un acontecimiento histórico bastante reseñable (la expedición de Cristóbal Colón llegó a unas tierras desconocidas para Europa y puso en contacto a dos continentes que ignoraban todo el uno del otro), grandes grupos de personas sufren la peligrosa alucinación de que estamos en 1492 y los últimos quinientos veintitantos años no han ocurrido.
Por ejemplo, el excelentísimo señor don JM_Kichi, alcalde de Cádiz por carambola, nos regala la siguiente profunda reflexión:
Y uno se siente tentado a preguntar: ¿Por qué hiciste eso, Kichitín, Kichillo? ¿Cómo es que masacraste y sometiste a un continente? Eso no se hace, chaval, que vamos, que hace quinientos años cuando no había ni derechos humanos ni Ilustración ni democracia ni nada de eso, pues era lo común, pero joder, que tú vengas con tus amigotes en pleno siglo XXI a masacrar y someter en nombre de "Dios" como que aparte de poco decoroso es muy fuera de época. Por más que seas cofrade y te guste inclinarte ante señores con vestido.
Kichi malo... masacra y somete, y además el muy burro no descubre nada...
Pero no, espera... ¿el Kichi y los 46 y medio millones de españoles que pululan hoy, 2015, siglo XXI, por el mundo fueron los que masacraron y sometieron? Pues igual no. Igual el uso de la primera persona del plural es una tontería de doble cañón y calibre 12, propia de un activista que no ha estudiado historia ni siquiera para disimular...
Me imagino al Kichi, tan católico él, llegando al aeropuerto de Fiumicino en Roma, dirigirse al primer italiano que viera, con su chapita y su sonrisa, indicándole al turistaje dónde se toman los autobuses y soltarle un mamporro al grito de: "¡Ustedes mataron cristianos en el Coliseo, hijos de..!" (que, por cierto, como me explicó mi compadre Paolo Cingolani en Roma, a los cristianos los masacraban en otro lado, pero no precisamente en el Coliseo, mitos hollywoodenses que la izquierda reaccionaria asume como verdades, ay).
O bien el Kichi podría desembarcar un día del ferry Santander-Southampton, encararse con el primer súbdito de Isabel II que se le ponga a tiro y patearle una espinilla explicando: "Toma, por hacernos la putada en Trafalgar".
Por supuesto, el peninsular de la primera escena y el insular de la segunda se quedarían azorados e, independientemente de que le sacaran a pasear alguna muela al señor alcalde, quizá se darían tiempo para explicar que ellos ni habían nacido en tiempos del imperio romano o del almirante Nelson y le recomendarían a Su Señoría que fuera de regreso a la escuela a estudiar historia.
España, la España de hoy, no conquistó América. Ni para orgullo de una derechona impresentable ni para vergüenza de una izquierda que tanto monta.
Peor aún, los españoles de hoy, en su vasta mayoría, no descienden de los españoles que conquistaron América. Los descendientes de los bárbaros enlatados que masacraron a las culturas indígenas (por el oro, por cierto, Kichi, no por Dios ni boberías semejantes, que la religión es un arma, no un fin, cosa que sabrías si dejaras que los hechos y datos contaminaran tu prístina simpleza) venimos siendo nosotros... los que nacimos en México, en Guatemala, en Chile, en Uruguay... condimentados con generosas migraciones italianas, alemanas, británicas, francesas, chinas, japonesas y un largo etcétera.
Somos los descendientes de los indígenas que, en un neolítico bárbaro, cometían sacrificios humanos horribles y de los españoles que, en un renacimiento que se saltaron por si quemaba, cometían los horrores de la Inquisición. Afortunadamente, y crean lo que crean los kichis en su desorientación, eso no se hereda, no está en los genes. No nos hace a nosotros ni conquistadores ibéricos ni conquistados americanos... ¡menos va a convertir al Kichi en Diego de Ordaz con gafas!
Los españoles de hoy, incluido nuestro heroico edil carnavalero, descienden mayormente de los que se quedaron en España y tienen tanto que ver con el asunto de la conquista y posterior explotación de América como un criador de palomas de Brighton con la expedición de Shackleton.
Los indígenas que hoy son víctimas del racismo institucionalizado de la derecha latinoamericana que los desprecia y del racismo paternalista de la izquierda reaccionaria latinoamericana que los quiere salvar para que sean indios para siempre, sueño de buenos urbanitas arrogantes, no son víctimas de los españoles de hoy, ni de los de hace medio milenio, sino de los latinoamericanos de hoy. Y por supuesto no son "indígenas" de pureza alguna, su definición es vaga, más referida a lenguas y costumbres, la vasta mayoría de quienes viven en culturas herederas de las indígenas en América Latina son mestizos. Entre el 91 y el 95% de los mexicanos, por ejemplo, somos mestizos. Como lo son el 100% de los españoles, ya que empezaron antes, que lo diga mi abuelo Fernando, a ser destino de griegos, árabes, romanos, cartagineses y en general todo dios.
Don Kichi pone una foto de una presunta indígena, una mujer mbiyá de la cultura guaraní, mestiza de la región fronteriza de Argentina y Paraguay, porque "le suena a india" y eso le basta. Se ve pobre y es morena, ¿no? (Por cierto, Kichi, al menos dale crédito a Marco Vernaschi, fotógrafo argentino autor de ésa y otras muchas cojonudas fotos de su altamente mestiza Argentina, como lo revela su propio apellido, que una persona perspicaz vería que es italiano.)
Don Kichi se equivoca. Si quiere indignarse por la tragedia de los indígenas americanos hoy (los que viven en culturas herederas de las indígenas, tengan o no ojos azules o tez clara), que luche para que tengan escuelas, electricidad, ordenadores, agua corriente, agua de riego, semilla mejorada, industrias, bicicletas, libros, atención médica, reproductores mp3, lavadoras de ropa (y ropa qué lavar en ellas) y mejores casas... aunque sea menos guay que rasgarse la camisa (porque siempre tiene otra en el armario, muchos indígenas no) por lo que pasó hace quinientos veintitantos años con otras personas en otras circunstancias y que ni siquiera sirve de lección cuando la ignorancia se viste de salvamundos. Y menos si lo que se le ocurre es defender la presunta "resistencia indígena" (generalmente orquestada por cretinos de ciudad que quieren folklore a costa de mantener a los indígenas para siempre en el siglo XVI, por cierto).
¿Me entiende usted lo jodido que es esto de ser mexicano y español el puto 12 de octubre?
A ver si alguno nos viene a visitar en el siglo XXI.
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27.12.13
Cantinflas y Chespirito
Me he posicionado como antifan, entre otras personas, de Cantinflas (Mario Moreno) y de Chespirito (Roberto Gómez Bolaños). Me preguntan con cierta frecuencia por qué. Resumo las respuestas que he dado al paso del tiempo.
Me parecen social, moral y políticamente repugnantes tanto como personas como en sus creaciones y personajes.Mario Moreno defendió en todas sus películas que la única rebeldía adecuada para el pobre era asumir los valores de sus opresores, de los que se burlaban de él, haciéndose respetable en su religión, su dinero y su sistema político. Su humor me parece bastante básico: más allá del enredo de palabras que repitió cansinamente durante 44 años, no tiene ninguna aportación adicional digna de mencionarse, en todas sus películas era el mismo personaje haciendo lo mismo y pasando por procesos similares para llegar a finales idénticos, acudiendo a la sensiblería más elemental sin ninguna profundidad, ninguna tridimensionalidad y ningún contexto. El patrioterismo aneuronal no se cansó de compararlo con Chaplin o con Groucho Marx, pero nunca dio razones para tales excesos, y ciertamente no parecen existir. Pero hay pocas cosas más políticamente incorrectas que meterse con Cantinflas, claro.
Su caricatura del "peladito" como una especie de imbécil con labia siempre me pareció una ofensa a partes iguales al indígena y al pobre. Como actor me parece menos versátil que Charlton Heston y su capacidad histriónica y de originalidad cómica era nula. Además de eso, siempre fue un aliado del poder y de la iglesia, y utilizó su influencia para promover la sumisión del pobre y los valores más patéticamente clasemedieros del peor cine mexicano. En lo personal, su visión cristiana de la solidaridad como caridad siempre me pareció ofensiva, mientras que su adscripción a la secta "gnosis" del ínclito demente Samael Aun Weor es la cereza de un pastel que me parece en su totalidad vomitivo.
Me molesta especialmente que se le considere un representante de los mexicanos porque evidentemente no representa absolutamente a nadie que yo haya conocido en la ciudad o en el campo. Siempre sentiré al México que yo conozco más representado --pese a las limitaciones de ese cine en esos años 1940-60-- por Fernando Soler, Joaquín Pardavé o Tin Tán.
En el caso de Cherpirito, su humor (además de repetitivo e infantiloide) se basa en la crueldad hacia el diferente. Un señor con sobrepeso es "el Señor Barriga" y no hay nada más jocoso que golpear a un gordo, ¿no? así nos regaló años de chistes humillantes sobre el vientre del personaje y un golpe en cada capítulo... una genialidad que en su fantasía dejaba atrás a los Monty Python, vamos. Otro personaje de su elenco tiene una estatura por encima de la normal, por tanto es "el Profesor Jirafales" y otro tanto de chistes humillantes sobre su estatura, con joyas de la creación comédica como llamarle "Maestro Longaniza" (¡y cobraba por eso!) Una mujer es anciana, y nada más original, inesperado y brillante que llamarla "vieja bruja" y usar su edad como motivo de burla incesante (un cartero mayor de edad sufre el mismo destino en las garras de Roberto Gómez Bolaños), y con esas bastedades de comedia dudosísima, el tipo creía que Gila era un tarado.Un señor más es delgado y no tiene dinero... pues a burlarnos de su delgadez y de su pobreza, qué carambas, that's comedy, man, y no Tin Tán o Joaquín Pardavé.
El propio "Chavo del Ocho" es un niño que se la pasa en un barril y siempre tiene hambre. Y esto a "Chespirito" le parece absolutamente hilarante... ¿acaso hay algo más humorístico, jocoso y digno de burla que un niño con hambre? Pues a ojos del millonario guionista y actor no... Y más si además se le convierte en un niño sin dignidad, capaz de hacer lo que sea, de cualquier humillación, sólo por comer, eso, cree Roberto Gómez, es para revolcarse por el suelo entre carcajadas... Vamos, que Chespirito en el Cuerno de África se lo pasaría de lo más divertido...
Pero... pues que se rían Roberto Gómez Bolaños y su abuela, a mí no me hace gracia ni como individuo ni como padre. Es basto, lamentable, perpetuador de una visión iturbidista y de los Caballeros de Colón, fascista y autoritario, una visión de la comedia y la diversión pacata, miserable y estrecha, el chiste bobo adornado de arrogancia, clasismo y superficialidad, falto de ideas y agresivo con la persona. Es a la comedia lo que la Tigresa de Oriente es a la música, pues.
Si a eso le añades las campañas de Chespirito en favor de Fox y Calderón y su lucha contra el derecho de las mujeres a decidir sobre su aborto, pues muy simpático no me resulta, no. Y que ese esperpento (un poco menos El Chapulín Colorado, aunque con sus "running gags" o chistes repetitivos o frases machaconas, cada episodio era 40% igual a todos los demás, lo cual olía a "ya no se me ocurre nada" o "miren cómo les veo la cara de pendejos") se erija como "icono cultural" mexicano junto con Cantinflas me parece lamentable. No somos como nos pintan ni Chespirito, ni Cantinflas ni ese otro chiste malo que fue Octavio Paz.
Por suerte.
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25.12.13
El señor de las moscas
Me preguntan sobre la teoría detrás de la novela El señor de las moscas de William Golding.
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| Fotograma de la adaptación de 1963 de la novela de Golding, con los niños convertidos en salvajes de caricatura. |
Es como la imagen en espejo del buen salvaje de Rousseau. Rousseau pensaba que el ser humano tenía un origen bucólico, pacífico, forestal y bailarín, como el paraíso de los ecologistas New Age, y que había sido de alguna forma corrompido por el conocimiento (o sea, creía en un mito similar al del Génesis) y que la civilización lo embrutecía, de modo que había que rechazar el conocimiento y la ciencia para recuperar nuestra pureza interior. Ambas posturas me parecen profundamente idiotas.
El ser humano no es ni lo uno ni lo otro, es un ser muchísimo más complejo con capacidad de ser muy bueno y muy malo, pero en los extremos. La mayoría es simplemente gente buena con sus mezquindades y defectos, pero que no suele matar a sus congéneres ni torturar a nadie ni cosa similar.
He contado que esto me llevó a un enfrentamiento hace como 20 años con Margarita Landi, la famosa reportera de sucesos, con la que me pusieron en una inesperada mesa redonda nocturna en Corvera de Asturias.
Yo no sabía quién era esa señora, era la primera o segunda vez que venía a España a la Semana Negra, invitado por mis novelas policiacas, y me molestó que esa dama que fumaba pipa dijera que el ser humano era un asesino por naturaleza. Cuando fue mi turno para hablar le pregunté cuántas personas de su familia habían matado a alguna persona. Se indignó muchísimo y dijo que en su familia no había asesinos. Le pregunté entonces que cuántos asesinos había entre sus amigos y compañeros de trabajo, cosa que tampoco le gustó y negó vigorosamente que hubiera asesinos en su entorno. Comenté que yo tampoco conocía a asesinos en persona, salvo a uno que vi fugazmente un día, ya anciano, y con base en ello argumenté que ella se equivocaba en su pomposa y llamativa frase porque la mayoría de los seres humanos no habían asesinado a nadie nunca, y que su visión era limitada, escandalosa e injusta.
Lo único que atinó a decir, muy molesta fue que cómo me atrevía yo a contradecirla, si ella era famosa.
11.12.13
Derechos indígenas y colonización
| El síndrome Bartolomé de las Casas: los indios nos necesitan para que los defendamos. (Cuadro de Félix de la Parra. Imagen vía Wikimedia Commons.) |
"Quizás quieran seguir así"... Mmmmmm... ¿Y si les preguntamos?
En 1975 me encontraba yo, con 20 añitos, estudiando antropología en la ENAH de México (cuando todavía estaba en el primer piso del Museo Nacional de Antropología, un lujo) y ya entonces me parecía que quienes clamaban contra la "aculturación" del indígena tenían varios problemas graves. Primero, claro, que ellos disfrutaban de las comodidades, atención médica, lujos y bienestar que despreciaban. Segundo, que su visión de la vida indígena era bucólica, pastoril y clasemediera hasta las lágrimas. Tercero, que al final le estaban haciendo el juego a las instancias de dominación de los indígenas que aprovechaban la miseria, la ignorancia, la enfermedad y la indefensión del indio para controlarlo (los finqueros de Chiapas son un ejemplo de libro) y estaban negándole derechos fundamentales.
La visión general del indígena tipo "buen salvaje" á la Rousseau es propia de todo el movimiento neorromántico y contracultural de los 60-70, que incluyó el revival de la música folklórica latinoamericana –me declaro culpable de haber sido parte de él–, el hippismo, el neoprimitivismo y la neofobia que se han apoderado de la izquierda. Es una visión que considera que toda forma de conocimiento generada por el occidente blanco carece de validez debido a la predominancia político-militar del occidente blanco y sus prácticas colonialistas. La falacia es evidente, los gobiernos de Estados Unidos pueden haber sido tan depredadores como Napoleón Bonaparte, pero ni la ciencia francesa de principios del XIX ni la de Estados Unidos hoy son por ello depravadas ni rechazables ni inherentemente malévolas.
Sin embargo, esta visión permea toda la pose antisistema y contracultural: la medicina es malvada, la ciencia es sospechosa, el plástico debe ser malo, las ciudades son asquerosas, la tecnología nos aliena, nos manipulan, nos controlan... mientras que el indio vive en armonía con la naturaleza, es moral, apacible, sensato y noble, y tiene contrapartes válidas para todas las abominaciones de occidente.
Su único problema es que no es verdad, claro. Ni los logros de la ciencia son despreciables ni malévolos ni el indígena (americano, africano, asiático) tiene tales niveles de sabiduría. Todo el constructo rasta al respecto está fundamentado en una profunda ignorancia de la realidad del conocimiento pero, sobre todo, de la realidad de la vida indígena, idealizada hasta deformarla totalmente.
Sólo por poner un ejemplo, los yanomani que tienen tanto cartel entre los contraculturales blancos tienen una expectativa de vida de unos 37 años, vividos con parásitos intestinales y malaria recurrente. Las mujeres, que son casadas por conveniencia sin tener en cuenta sus opiniones, tienen la menopausia a los 25 años, de modo que entre los 20 y los 25 se intenta que tengan 5 o 6 hijos. ¿Aceptarían vivir así alguna gentil feminista de Equo o un rastacontra que se desgañiita en las asambleas del 15M? Ni de coña. A lo mucho se hace turismo solidario, se va uno a mirarlos con compasión tres meses (previo tratamiento con quinina, claro) y a sentirse "encontactoconlamadretierraylonatural" y luego se vuelve a donde hay agua corriente, electricidad, uvimóviles y frutas sin gusanos.
O sea, vivir como viven "ellos" está bien "para ellos" porque su destino ha quedado escrito en piedra por su accidente geográfico y cultural. Ellos nacieron allí, allí tienen que quedarse. Es su lugar, y no tienen por qué ocupar el lugar del blanco ni tener reproductores MP3, vacunas contra la polio ni conocimientos de física.
¿No suena muchísimo a ese rollo de los racistas blancos estadounidenses de que "los negros tienen que saber cuál es su lugar y no moverse de él"? A mí mucho.
Los indígenas (como los yanomani o yanomamo) se resisten a la invasión occidental porque los depreda, claro, y allí merecen todo el apoyo. Pero resistirían mejor con mejor salud, más conocimientos y mejor tecnología. Y no es que lo diga yo, es que en los años 70-80 un jefe yanomani se hizo famoso por haberse hecho de una cámara de vídeo con la que registraba las promesas de los gobernantes brasileños para que no le salieran con que no habían dicho tal o cual cosa. ¿Tenía derecho el jefe a usar una videocámara? ¿Y tiene derecho a saber de historia, astrofísica, medicina o geología aunque se opongan a sus creencias tradicionales o debemos obligarlo a mantenerse en la ignorancia? ¿Y tiene derecho a querer usar pantalones vaqueros o escuchar a Nine Inch Nails en un iPhone y tomarse una cocacola o eso ya es una frivolidad "en ellos" (en nosotros es natural, claro)? ¿Y sus mujeres (son polígamos) tienen derecho a votar en las cosas de la tribu, a no ser casadas por alianzas políticas, a no follar si no quieren y a follar con quien quieran libremente? ¿O eso sólo vale si naciste en Utrecht y eres del Partido Verde?
Los indígenas no eligen sus tradiciones ni su condición de vida libremente, que es lo menos que quienes tienen conocimiento y una visión moral de los derechos humanos fundamentales deberían luchar por darles, y que hagan con ello lo que ellos quieran. Pero los contraculturales parecen decididos a mantenerlos en esa situación porque se ven tan ecológicos viviendo con taparrabos y matándose en guerras con lanzas (sí, la guerra es parte esencial de las tradiciones yanomamo, pero son más guay que las que hace Estados Unidos porque son tradicionales y milenarias) y muriendo de enfermedades prevenibles...
Me recuerdo en febrero de 1986 haciendo unas fotos para una comisión de erradicación del gusano barrenador del ganado. Había estado en la fábrica de moscas estériles de Tuxtla Gutiérrez y en los campos aéreos donde estaban las avionetas que lanzaban las moscas estériles para evitar la reproducción del milenario y tradicional gusano barrenador del ganado. Estaba en una estación sanitaria en el Istmo de Tehuantepec donde se daba un baño insecticida obligatorio al ganado en pie que se mandaba en camiones del sur al norte del país, para impedir que llevaran huevos viables de gusano barrenador. Durante varios días no pasó ningún camión, así que nos aburríamos soberanamente con un clima bastante desagradable, y pasé una noche hablando con dos vaqueritos, adolescentes indígenas empleados en la estación como única opción para ponerle comida en la mesa a sus familias, emocionadísimos porque podían hablar con alguien de su pasión: la exploración espacial y lo que había pasado un par de semanas antes, cuando estalló el Challenger durante su lanzamiento. ¿No tenían derecho a estudiar astronáutica porque, siendo indios, tenían que desempeñar el papel que les habían asignado los blancos de uno y otro lado?
Yo no tengo duda alguna en que los indígenas tienen derecho al conocimiento y a la libertad, y no veo cómo se puede argumentar que la ignorancia y la esclavitud son derechos superiores y que deban ser defendidos por la izquierda. O por algún ente perverso, ignorante, irracional, anticientífico, pleno de odio y arrogancia que se llama de izquierda por alguna causa que no atino a desentrañar.
Si después de tener el conocimiento y la libertad para elegir, los indígenas optan (cada uno de ellos individualmente, claro, no en asamblea) por mantenerse en la situación infernal en la que se encuentran en la actualidad, es perfectamente respetable, por supuesto. Ni sus opresores ni sus autoproclamados salvadores urbanos (tanto nacionales como transnacionales, por supuesto) les han dado nunca esa libertad, claro.
No lo puedo asegurar, pero creo que los que opten por quedarse como están serán una minoría. Y tampoco lo puedo asegurar, pero me dará mucho gusto que los rastapijos que toman café de Starbucks en Madrid o en París sientan que "esos putos indios los han traicionado a cambio de las frivolidades del asqueroso occidente".
Y espero que los indios, además, les escupan la cara por haber sido instrumentos de su humillación continuada. Yo estaré allí, aplaudiendo.
(Algo sobre el tema del racismo de izquierda con relación a los zapatistas y a Marcos escribí hace muchos años en Ciberoamérica por si sirve)
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